Actividad 2: Historia, Ciencia y Método.
Leer el texto de abajo, anotar las principales ideas en tu carpeta, y luego realizar la actividad
ACTIVIDAD 2: Jugando a ser historiadores
1) Imagina que sos un historiador o historiadora y que querés investigar la historia de uno de tus familiares (alguno de tus padres o abuelos). Determina qué período de la vida de dicha persona vas a abordar e inicia el proceso de recolección y selección de fuentes para la investigación. (tratá de que el período sea corto, podría ser un momento específico (corta o media duración), y también intentá usar dos fuentes para contrastarlas).
2) Describí las fuentes que seleccionaste y de qué tipo son esas fuentes, aclarando además si son primarias o secundarias (podes hacer entrevistas a tus familiares, o utilizar fotos, algún diario o escrito de la época, cartas, etc)
3) Finalmente escribí un relato histórico basándote en tu evidencia científica contrastada (puede ser breve)
ACTIVIDAD 2: Jugando a ser historiadores
1) Imagina que sos un historiador o historiadora y que querés investigar la historia de uno de tus familiares (alguno de tus padres o abuelos). Determina qué período de la vida de dicha persona vas a abordar e inicia el proceso de recolección y selección de fuentes para la investigación. (tratá de que el período sea corto, podría ser un momento específico (corta o media duración), y también intentá usar dos fuentes para contrastarlas).
2) Describí las fuentes que seleccionaste y de qué tipo son esas fuentes, aclarando además si son primarias o secundarias (podes hacer entrevistas a tus familiares, o utilizar fotos, algún diario o escrito de la época, cartas, etc)
3) Finalmente escribí un relato histórico basándote en tu evidencia científica contrastada (puede ser breve)
Historia, Ciencia y Método.
En la primera clase, y con la actividad anterior, abordamos el significado de lo temporal, la idea de tiempo y espacio, la cronología, y cómo estas nociones fueron planteadas originalmente por personas que, de alguna forma, las “instauraron” como verdades que hoy todos aceptamos (recuerden el ejemplo del calendario que analizamos en clase). Vimos también las diferentes dimensiones o “duraciones” del tiempo según la ciencia histórica (corta, mediana y larga duración, según Fernand Braudel). Lo que sigue es poder pensar a la historia, justamente, como una ciencia y de allí ver cuál es su método. Generalmente al pensar en ciencia, nos imaginamos a alguien con un guardapolvo, y que trabaja con elementos tales como tubos de ensayo, sustancias de diferentes colores, aparatos complejos, casi siempre en el ámbito de laboratorios. Ese es en realidad el modelo de ciencias biológicas (hoy por ejemplo con el problema del Coronavirus, este tipo de científicos vuelven a aparecer en escena y toda la atención está puesta en ellos para ver si pueden producir un tratamiento o vacuna para el virus). Las ciencias biológicas, así como las exactas, se basan en el “método experimental”, es decir, estudian los objetos, las substancias o los fenómenos en base a “experimentos” que pueden repetir, y a partir de los resultados de dichos experimentos se establecen las diferentes leyes o propiedades de un objeto. Por ejemplo: el hervor del agua. Si uno pone a calentar agua, cuando esta llega a 100°C… hierve… si la deja enfriar y lo vuelve a hacer…. Vuelve a hervir, y si cualquier otra persona, en cualquier otro lado del planeta hace lo mismo… llega al mismo resultado. Por ende, una propiedad del agua es que hierve a los 100° C… eso es así, es incuestionable, es casi una ley natural, y está comprobado científicamente por los hechos (reiterados experimentos lo pueden demostrar).
La historia (y las ciencias sociales en general) no pueden poner en práctica este método, porque es imposible reiterar de forma experimental los sucesos históricos o los hechos sociales. No podemos repetir el cruce de los Andes de San Martín, El Gol de Maradona a los Ingleses o la primer marcha del Ni una menos. Son hechos históricos, que ya pasaron, y los cuales podemos estudiar y reconstruir a partir de diferentes perspectivas, textos, relatos, imágenes, películas: ósea desde diferentes “Fuentes”. Muchas veces esas fuentes no están de acuerdo entre sí sobre un hecho histórico. Por ejemplo, si pensamos en personajes controversiales como Juan Manuel de Rosas o Perón, vamos a ver que hay diferentes opiniones: hay muchos que están totalmente a favor y los defienden fervorosamente, pero casi de la misma forma, existen quienes están totalmente en contra, y los critican con igual fervor. Lo mismo pasa por ejemplo con el movimiento feminista en la actualidad: hay una enorme cantidad de opinión a favor, pero también tiene opiniones contrarias incluso por parte de muchas mujeres, incluso dentro mismo del feminismo existen diferentes corrientes que acuerdan en algunos aspectos, pero difieren en muchos otros.
Entonces ¿cómo llegar a una explicación social de esos fenómenos o hechos? ¿cómo llegar a la verdad histórica?...
Un aspecto fundamental es comprender que ya no es posible hablar de “LA HISTORIA” como una sola, ya no existe una única e irrefutable verdad, y esta a su vez no se basa en grandes “nombres” y “hombres notables”. Hasta hace unos años, la historia se basaba en esta concepción, pero en la actualidad ello ha ido cambiando y cada vez hablamos más de “historias” múltiples, plurales, que se entrelazan y discuten entre sí, y que además no se basan únicamente en personalidades individuales (que de todas formas muchas veces juegan papeles importantes en la historia) sino cada vez más en colectivos (la historia de los pueblos y no la de los grandes hombres)
La forma de poder construir estas historias desde una perspectiva lo más objetiva posible, es por medio del contraste intersubjetivo de las fuentes, es decir: seleccionar y comparar varias fuentes (la mayor cantidad posible) y a partir de la confrontación entre las mismas, abordar a una conclusión o interpretación.
Pero también a diferencia de las ciencias biológicas o exactas, estas conclusiones no son tampoco universales ni inmutables, al contrario. Incluso el investigador, desde la propia selección de fuentes vierte ya su propia perspectiva, y además, la historia está en un proceso constante de replanteo y reinterpretación. Cada vez que aparece un nuevo documento o evidencia histórica (por ejemplo si se encuentra, un relato, una grabación, etc. que nos presenta nueva información sobre un hecho), o cuando se plantea una nueva perspectiva, es posible que haya cambios en la construcción histórica.
Fuentes de la Historia:
Existen diferentes formas de clasificar las Fuentes, principalmente las fuentes primarias y las fuentes secundarias
fuentes primarias: son aquellas que pertenecen al período que se está estudiando. Por ejemplo: si estamos estudiando a San Martín, y utilizamos como fuente una carta que él mismo escribió durante el período que estudiamos, esa fuente es una fuente primaria, fue “producida” en el período que estudiamos. Otro ejemplo sería el relato oral de una persona que vivió el período que estudiamos. Por ejemplo, todavía hay gente mayor que vivió el período de la 2da guerra mundial. Si uno estudia dicho período y tiene la posibilidad de entrevistar a una de estas personas, podría llegar a obtener una fuente primaria.
fuentes secundarias: son fuentes que nos sirven para estudiar un período, pero que no fueron producidas durante el mismo. Por ejemplo, los libros de historia. Si nosotros queremos estudiar la historia antigua de Egipto, podemos buscar libros que aborden dicho período. Estos libros fueron escritos por historiadores generalmente modernos o incluso contemporáneos, se trata de fuentes secundarias.
Las fuentes también se diferencian por tipo o “soporte”: orales (relatos, entrevistas), escritas (textos), audiovisuales (fotos, películas, canciones, etc.) entre muchos otros. En la actualidad, los historiadores han ampliado muchísimo el espectro de las fuentes, incorporando principalmente la llamda “historia Oral” que se basa en el relato de los protagonistas. Pero también se incorporaron los formatos audiovisuales, e incluso las producciones artísticas. En períodos anteriores, solo los documentos de Estado, así como de organizaciones, corporaciones, empresas, etc. O la correspondencia o textos de hombres notables eran los únicos documentos históricos que abordaban los historiadores.
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